Los sistemas modernos de alarma antirrobo integran tecnologías avanzadas para una seguridad óptima. Estas pueden incluir sensores de contacto magnético (para puertas y ventanas), sensores de movimiento infrarrojos (PIR), sensores de vibración (para detección de intrusos), sensores de rotura de cristales, así como cámaras de vigilancia con grabación de vídeo y análisis inteligente de imágenes. Los sistemas pueden ser cableados o inalámbricos, utilizando tecnologías como Zigbee, Z-Wave o propietarias, con comunicaciones cifradas para mayor seguridad. La integración con sistemas de alarma centralizados, notificaciones push para smartphones, control mediante aplicaciones móviles e integración con otros sistemas de domótica son características comunes. Los sistemas avanzados también incluyen verificación de vídeo, geocercado y funciones de automatización para una seguridad proactiva y una respuesta eficaz ante cualquier evento.